Archivos para Junio 2008

Comportamiento Humano

La forma en que las personas percibimos nuestro ambiente y las actitudes y comportamientos que desarrollamos hacia él, dan origen al Cambio Climático (CC).

Las actividades a través de las cuales alteramos el clima se pueden clasificar en dos grupos: las que aumentan la emisión de Gases Efecto Invernadero (GEI) y las que disminuyen su captación natural, principalmente la tala de bosques.

Contribuimos al CC cada vez que utilizamos nuestro auto, encendemos el aire acondicionado, viajamos en avión, etc. Sin olvidar que consumimos productos que provienen de procesos industriales que también producen GEI.

Los ciudadanos no siempre somos conscientes de este problema dado que nos cuesta hacer relaciones entre nuestra forma de vida y el CC. Por otra parte, no basta sólo con buena información para lograr cambios en nuestro modo de actuar. De hecho, en primera instancia, la mayoría de las personas podríamos estar a favor del cuidado del planeta, pero ¿estaríamos dispuestos a hacer esfuerzos personales para reducir la emisión de GEI?, ¿restringir el uso de nuestro auto?, ¿moderar el uso del aire acondicionado?, ¿pagar un precio más alto por un aparato que consume menos energía?, ¿llevar estilos de vida más austeros?, ¿tomarnos el trabajo de separar nuestros residuos para que puedan ser reciclados? En el caso de ser empresarios ¿pagar más impuestos para la implementación de programas de reducción de gases de efecto invernadero?, ¿invertir en tecnologías menos contaminantes, aunque esto disminuya el margen de ganancias?.

Algunas creencias que dificultan nuestro cambio de actitud hacia el cuidado del medioambiente son, por ejemplo: “los científicos ya encontrarán una solución para el problema”, “la naturaleza es lo suficientemente fuerte como para resistir los impactos de la industrialización”, “la industria se reconvertirá a tiempo parar desarrollar tecnología no contaminante”… entre muchas otras.

También algunos de nuestros valores contradicen ciertos comportamientos para la preservación del planeta, vale citar: “el confort de la vida moderna es más importante que el cuidado del planeta”, “tenemos derecho a dominar la naturaleza”, “somos más importantes que el resto de las especies”, “estamos más allá de las leyes de la naturaleza”, “tenemos el derecho de utilizar todos los recursos naturales que podamos”.

Una persona preocupada por el cambio climático puede preguntarse ¿tiene sentido que me esfuerce en tomar actitudes diferentes si el resto no lo hace? Y es aquí donde necesitamos de las políticas ambientales y los programas de gestión ambiental, buscando, a través de campañas y programas participativos, movilizarnos hacia objetivos comunes de respeto ambiental. Por ejemplo: una política pública  tendiente a un transporte más ecológico podría incluir acciones como: regulaciones para el uso individual del auto, buenas ofertas de transporte público, diseño de ciclovías, nuevas modalidades  de organización comunitaria de traslados, y demás ideas.

Hoy el problema del CC ha llegado a un punto en su desarrollo en el que es imposible evitarlo. No sabemos si seremos capaces de controlarlo, desacelerarlo o mitigarlo, pero una cosa está clara: el éxito depende del trabajo en equipo, no sólo para tomar conciencia, sino también para desarrollar actitudes de cuidado ambiental tanto en la agenda pública como en nuestra vida diara.

 

Clima de Consumo

No es muy novedoso mencionar que el mundo se está transformando aceleradamente y que en última instancia ello es consecuencia del rápido desarrollo tecnológico, particularmente de la informática y las comunicaciones a las que previsiblemente se sumará la biotecnología en el futuro cercano.
Este desarrollo es una de las causas de la aceleración del proceso de globalización en el terreno económico. Lo que es menos conocido, es que esta transformación está dando lugar a un fenómeno global inédito; por primera vez desde el comienzo de la era industrial, en las últimas décadas, incluso desde antes del despegue chino, el mundo subdesarrollado crece a ritmo más veloz (casi el doble) que el desarrollado. La gran tracción de este crecimiento proviene de Asia, y la demanda de recursos de todo tipo que esto genera, arrastra el crecimiento de América Latina e incluso de gran parte de África.

Si toda la población del planeta tuviera el nivel económico, ya no de los países más ricos sino de por ejemplo Grecia, se necesitarían los recursos de más de un planeta Tierra. Lo cierto es que la tendencia global hacia la homogeneización de la riqueza entre naciones, aún con muchas excepciones y todavía con enormes desigualdades, está poniendo a prueba la gran demanda sobre los recursos naturales y la consiguiente
escalada de sus precios.

Cabe advertir que si bien los recursos del planeta son finitos e incapaces de sostener indefinidamente el crecimiento exponencial de la demanda, se los debiera considerar elásticos por cuanto la inteligencia humana puede hacer un uso de los mismos crecientemente más eficiente.
El Cambio Climático (CC) es una de las resultantes del creciente consumo por habitante y del aumento de la población que en apenas 500 años pasó de 400 millones a 6.500 millones. En la diferencia del consumo por habitante, aparecen responsabilidades y obligaciones diferentes entre las naciones, pero comunes para todos los países, incluso los más pobres dado que su crecimiento está contribuyendo cada vez más al CC.

A su vez, el CC es un condicionante severo para la solución de otra crisis, la del petróleo, ya que, aunque se cuente con reservas globales para 40 años de consumo, hay crecientes indicios de que se estaría cerca del llamado pico de Hubert, a partir del cual declinaría la producción global.

Es probable que como respuesta, la producción de petróleo se incentive con mayores precios, pero estos aumentos alentarán también la sustitución y restricción de su consumo. Lo mismo que en el caso del CC, no hay una solución única en el horizonte y las alternativas son más caras excepto para el caso del gas y el carbón. Este último, del que hay reservas para por lo menos 200 años, es competitivo para la generación de electricidad. De todos modos, su utilización en lugar de petróleo no ayudaría a descarbonizar la energía como lo exige la mitigación del CC.

En cuanto al reemplazo de los derivados del petróleo para su uso directo como combustible, las tecnologías disponibles son en general más caras; la gasificación del carbón está disponible a más del doble del precio de los derivados del petróleo, los biocombustibles son casi competitivos pero su disponibilidad global por la superficie que pueden ocupar no alcanza por sí sola para cubrir la brecha que dejaría la producción de petróleo y el hidrógeno es un vector energético y no una fuente de energía primaria. El aporte del hidrógeno a la descarbonización dependerá de con qué energía se lo genere, siendo además por el momento cuatro veces más caro que los derivados del petróleo.
Las soluciones a la escasa oferta de petróleo son concurrentes en algunos casos con las de la mitigación del CC y en otros casos, opuestas. La mayor eficiencia en el uso de la energía y el menor consumo mediante su encarecimiento ayudarán en la solución de los dos problemas. El potencial de ahorro energético y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero mediante la sustitución parcial o total entre modos de transporte es muy importante. Ello es posible incrementando el transporte público a expensas del automóvil, el uso del ferrocarril en lugar de los automotores en el transporte de cargas y personas y la navegación donde sea posible.

A mediano plazo, el diseño y transformación de las ciudades puede facilitar un menor consumo energético, no sólo en el transporte sino en la climatización de sus edificios.

En cuanto a las alternativas energéticas, en general son opciones válidas la generación de energía eólica, solar y nuclear, aunque esta última tiene otros efectos no deseables para el ambiente y la seguridad colectiva. Otras fuentesde hidrocarburos como el gas, el carbón y las arenas bituminosas pueden atenuar la falta de petróleo, pero no ayudan y en algunos casos empeoran el problema del CC.

Extracto de investigación elaborada por:

Vicente Barros
Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CONICET/UBA). Profesor emérito, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA.

Vulnerables

En nuestra vida diaria, existen condiciones de riesgo que pueden afectarnos en mayor o menor medida y que van variando a través del tiempo, como la sensación de inseguridad social, el daño a la salud que pueden producir los contaminantes ambientales, o bien las extrañas precipitaciones de granizo y muchos otros. Estos son riesgos con los que nos ecnontramos cotidianamente y que pueden transformarse en catástrofe si no estamos preparados para asumirlos, enfrentarlos y disminuirlos… en fin, gestionarlos.

 

¿Podríamos estar adecuadamente preparados para el cambio climático y soportar futuras inundaciones teniendo en cuentra nuestro actual estado de vulnerabilidad? ¿Todos los sectores sufren las inundaciones de la misma manera y pueden salir de ellas con la misma capacidad? ¿Existen las herramientas institucionales para hacer frente a la vulnerabilidad y cambio?

 

 

Si consideramos las siguientes variables…:

  • La situación socioeconómica de quienes son generalmente víctimas de catástrofes climáticas,
  • La falta de información sobre el riesgo que se  corre en determinados lugares para vivir,
  • Los altos costos económicos de las catástrofes climáticas no asumidos por las Instituciones,
  • La pérdidad en la calidad de vida de las familias afectadas,
  • La focalización en la emergencia en vez de en la prevención, y menos aún en la mitigación,

…somos definitivamente VULNERABLES.

Para seguir leyendo: http://www.uba.ar/encrucijadas/41/sumario/enc41-estamospreparados.php

Medidas de Eficiencia Energética

El análisis del consumo de energía por cada sector: Residencial, Industrial, Comercial y Público, sumado al análisis de Programas, Proyectos e Iniciativas municipales de protección ambiental y a la recopilación de normas referidas a la promoción de eficiencia, permitió elaborar una serie de medidas para implementar en los sectores antes mencionados, en algunos casos, y para mejorar en otros.

El objetivo es lograr una disminución del consumo de energía y de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI). A continuación una breve descripción de cada una de ellas:

  1. Mejora en las características de los materiales aislantes utilizados en la construcción de los edificios destinados para vivienda y educación.
  2. En el sector comercial y público -residencial, reemplazo de lámparas incandescentes por fluorescentes compactas; y en alumbrado público utilizando lámparas de sodio de alta presión, las cuales no sólo ahorran energía sino que mejoran la calidad de la iluminación.
  3. Sustitución de heladeras por aquellas que tienen etiquetado de eficiencia energética.
  4. En el sector industrial, utilizar sistemas de cogeneración, que conducen a un ahorro en la combustión de recursos primarios y a una reducción en las emisiones de CO2 a razón de 16.6 millones de toneladas anuales.

Para seguir leyendo y conocer la fuente:Eficiencia Energetica SAyDS