Archivos para Agosto 2008

Emergencia por Catástrofes

Desde este espacio expresamos con anterioridad, específicamente en el post “Vulnerables”, nuestra preocupación respecto de lo poco preparada que se encuentra nuestra sociedad para hacer frente a los estados de emergencia producto del cambio climático… todavía impredecible en sus consecuencias específicas, y de toda índole.

No obstante, en la página web del Honorable Senado de la Nación, figura un Proyecto de Ley (S-3913/06) cuya propuesta resulta interesante de estudiar.

Su fundamentación parte de observar una mayor conciencia de la humanidad en cuanto a las amenazas de la naturaleza, a partir de una serie de hechos catastróficos de repercusión internacional, y del impacto que el cambio climático tiene en estas latitudes. De hecho, en lo que va del siglo se ha registrado la mayor inundación del litoral santafesino ocasionada por el desborde del río Salado en el 2003 y la sequía que afectó y sigue afectando al Chaco.

Es así que se propone la formación de un Sistema Nacional de Emergencia por Catástrofes (SINEC) que tendría como función intervenir en la planificación y gestión de políticas públicas en materia de emergencias por catástrofes o desastres que se produzcan o puedan producirse en el territorio nacional, llevando adelante todas las actividades correspondientes y coordinando acciones intergubernamentales, tendientes a la consecución de medidas de mitigación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción. Con énfasis en la fase de mitigación, prevención, capacitación, acciones y comunicaciones para la toma de conciencia ciudadana, ordenamiento territorial, sistemas de monitoreo y alerta temprana.

La conducción de este sistema estaría a cargo de un Gabinete de Emergencias por Catástrofes (GADEC) presidido por el Jefe de Gabinete de Ministros y se podrían conformar otros GADEC específicos que actuarían en forma complementaria,  con duración limitada y orientados a la atención de situaciones coyunturales específicas o transitorias.

Las funciones específicas del SINEC serían:

  • Aprobar los planes de mitigación, respuesta, rehabilitación y reconstrución,
  • Evaluar y fundamentar la declaración de emergencia por catástrofe o desastre,
  • Aceptar y canalizar la ayuda que se reciba de otros países, de organismos multilaterales y de la red solidaria nacional e internacional,
  • Formar, capacitar y entrenar a los recursos humanos,
  • Promover el fortalecimiento de las comunidades vulnerables,
  • Y fomentar el desarrollo de políticas de regulación del uso específico del suelo, el ordenamiento territorial y la aplicación de seguros contra desastres; entre otras funciones.

Esperamos pueda debatirse, replantearse, definirse y ponerse en marcha, por una buena gestón de crisis.

Hacia un Modelo Sustentable

La situación denuestro país ante los graves efectos que generan los cambios climáticos, plantea la necesidad urgente de implementar un camino hacia un desarrollo sustentable que no sólo pueda hacer frente a los daños ambientales, sino que permita generar el impulso de actividades para una mejor distribución de la renta, con más empleo y más ingreso.

Para lograr un desarrollo sustentable será necesario convertir a nuestra sociedad en: más solidaria, que supere la injusta distribución de la riqueza, la degradación del ambiente y el agotamiento de los recursos. La primera tarea sería entonces orientar la inversión y ocupación del territorio en función de la potencialidades y restricciones del mismo.

La relación población/recurso, en latinoamérica, es ampliamente favorable comparada con otros continentes, mostrando un balance que posibilitará satisfacer nuestras necesidades ampliamente. En Argentina, tenemos una elevada capacidad de generar capital que pudiera ser orientado para iniciar y concretar el desarrollo sustentable. Lo que falla sin duda es nuestro propio sistema, con una distribución del ingreso y del poder sumamente regresiva.

Nuestra participación en el mercado mundial es pasiva y residual, manteniendo un proceso productivo que degrada y desaprovecha recursos naturales, fuentes energéticas y hábitat (incluyendo el aumento de la desocupación).

El reto es diseñar una estrategia de desarrollo en armonía con la naturaleza y con las necesidades de las futuras generaciones.

Los problemas ambientales surgen cuando una estructura económica y social transforma la naturaleza en función de elevar su calidad de vida con una tendencia hacia una máxima ganancia sin considerar consecuencias.

En el proceso de producción, se genera al mismo tiempo un proceso de destrucción que da orígen a la degradación. Al mismo tiempo, opera un proceso de aprovechamiento/desaprovechamiento a través del cual seleccionamos de la naturaleza sólo aquello que puede satisfacernos.

Desde la división internacional del trabajo, nuestro continente fue especializado en muy pocos productos. Una parte importante de la heterogeneidad de nuestros recursos fueron transformados en cultivos específicos afectando la potencialidad de la naturaleza y su seguridad ante cambios, afectando la capacidad de sumidero, y liberando alta proporción de gases en función de los bosques quemados. Finalmente, en cuanto al uso de la energía es posible señalar que nuestro estilo ha sido sumamente dilapilador revelando en todos los sectores bajos niveles de eficiencia energética.

En definitiva, se producen sólo los elementos que ganan ventaja comparativa a nivel mundial con lo cual se desaprovecha y se utilizan a un ritmo superior a la renovación natural con lo cual se degrada el medio ambiente, además que la ocupación del territorio se realiza explotando los elementos que brindan una rápida ganancia.

La elaboración de Cuentas Patrimoniales que valorice física y monetariamente el potencial de los recursos naturales y registre sus cambios en función de la producción ha sido planteada y en varios países se han iniciado las primeras acciones en el tema. En nuestro país se ha  elaborado un proyecto en conjunto con el Consejo Federal de Medio Ambiente y el INDEC, donde en colaboración con todas las provincias se determinarán los costos de elaboración de la cuentas patrimoniales. A su vez se plantea la necesidad de garantizar la oferta ecosistemática que todos los sectores económicos deben utilizar en su producción.

Para seguir leyendo : http://www.uba.ar/encrucijadas/41/sumario/enc41-modelosustentable.php

Cultivo, desmonte y efecto invernadero

Un contexto internacional favorable, sumado a un proceso importante de cambios tecnológicos que comenzó hace más de cuarenta años atrás, crearon las condiciones para que la agricultura argentina diera un salto en los ‘90 de una magnitud sin precedentes y claramente visible en el cultivo más importante: la soja (como también en los principales granos “históricos”, como maíz y trigo, que ocupan una superficie cultivada igual a tres provincias del Chaco).

Este económicamente exitoso modelo de agricultura industrial está marcando profundos cambios sociales, económicos, ambientales y de logística, con serias restricciones a la sostenibilidad de todo el sistema rural y ambiental.

Es la ecorregión Pampa donde se sienten más algunas consecuencias de un descomunal crecimiento no planificado y sin participación activa del Estado. Si se mantiene por mucho tiempo la situación de que el 85% de los granos viajan a molienda y a puerto por tierra en camión y sólo un 15% por el sistema ferroviario, la eficiencia del sistema de transporte de granos muestra su fragilidad y casi de inmediato puede entrar en colapso. Esto, además de ser costoso en términos económicos, lo es más aún en términos energéticos y en el aumento de emisiones de CO2.

También el desmonte preagrícola afecta profundamente a la ecorregión Chaco (tercera ecorregión del país en cuanto a biodiversidad), además que esta zona viene acogiendo desde los ‘70 el desplazamiento de la ganadería pampeana por el fenómeno de la sojización.

Los efectos del cambio climático sobre la producción agropecuaria y el territorio sobre el que esta se expande serán importantes, según las propias proyecciones del IPCC (International Pannel on Climate Change), en América Latina podrán verse afectadas entre 60 y 150 millones de hectáreas debido a la reducción de los recursos de agua, al aumento de temperaturas y al cambio en el nivel de lluvias, además de la mayor frecuencia de eventos extremos y elevación del nivel del mar.